Este ejercicio te servirá para establecerte en ti y a estar realmente presente en tu cuerpo, sintiéndote, escuchándote, observándote. Se trata de estar allí, contigo, en lugar de dispersarte.
También, te recomiendo realizarlo antes de cualquier práctica interior: antes de respirar conscientemente, meditar, practicar yoga o cualquier otro trabajo espiritual. Así podrás entrar en ellas con la presencia necesaria.
Condiciones generales previas a la práctica:
- Busca un lugar tranquilo, destinado para este tipo de prácticas. Un espacio donde puedas relajarte y conectarte contigo mismo. Al menos en un principio. Luego, con el tiempo y la práctica, a medida que avanzas en tu camino espiritual, cualquier lugar podrá convertirse en un espacio donde habitarte.
- Puedes realizar este ejercicio sentado o acostado, según tus preferencias, tus posibilidades, y también, según la práctica que vayas a realizar después (si es que vas a realizar alguna). Por ejemplo: si después de habitar el cuerpo, deseas realizar pranayamas como Anuloma Viloma, Bástrika o Surya Bedha, es conveniente que este ejercicio lo hagas sentado, así tu postura ya queda preparada para la práctica siguiente. Lo mismo si luego vas a practicar Yoga o meditar. En cambio, si tu intención es respirar conscientemente o relajarte, puedes hacer este ejercicio, acostado, ya sea en un mat, cama, sillón… un lugar donde estés cómodo.
- Si lo realizas sentado, busca que sea confortable. De lo contrario, si hay tensión, la práctica pierde sentido. Puedes sentarte sobre un almohadón o un zafu, apoyando sólo parte posterior de los glúteos para permitir que tus piernas y pies caigan hacia el suelo. Si esto no ocurre, porque tu cuerpo no lo permite y quedas con las rodillas levantadas y el tronco forzado, es preferible que lo hagas en una silla. Siempre se privilegia la comodidad por encima de todo lo demás. Puedes apoyarte en respaldos siempre y cuando mantengas una postura relativamente erguida, y a su vez, relajada. No hace falta perfección. Basta con una postura aceptable, que sientas agradable y que se pueda sostener en el tiempo.
- Si realizas la práctica acostado, boca arriba, colocas unos almohadones debajo de tus isquiotibiales para que la zona lumbar descanse correctamente. Y si tu cabeza queda un poco hacia atrás, una mantita doblada o almohada fina debajo de ella. También, puedes realizar este ejercicio de costado. En este caso, apoya tu cabeza sobre una almohada, un almohadón entre las piernas y otro por delante de ti para apoyar el brazo superior. De esta manera evitarás caer hacia adelante y tu cuerpo quedará en una posición más cómoda y equilibrada. Ten en cuenta que si estás muy cansado, en estas posturas, es probable que te duermas. No hay ningún problema en ello. Pero si quieres realizar el ejercicio completo, quizás sea mejor hacerlo sentado. Si en cambio deseas practicar un poco y luego descansar, puedes permitirte que el cuerpo se relaje y se entregue al sueño.
- Todas estas condiciones que te estoy comentando te servirán para cualquier práctica que realices, ya sea acostado o sentado.
