¿Qué te puedo decir de mí?
Mucho y, a su vez, nada.

Primero, porque Somos Todo y Nada al mismo tiempo… inmensos y diminutos, al unísono. 

Segundo, porque no me siento algo ya definido. Estoy viva y puedo cambiar. “¿Quién estoy siendo?”, me identifica mucho mejor.

Y tercero, porque con el correr del tiempo, me he vuelto más silenciosa. Sobre todo en los últimos años, cuando Detox Mental se volvió la figura del partido.

El resultado hoy: 

Soy más silencio que palabra. 
Me siento contenta habitando esta victoria. 
Vivo el presente, con pasajes hacia adelante y hacia atrás. Y no al revés, como era antes.

Dado el marco donde estamos, podría contarte sobre mis títulos, cursos, los trabajos y proyectos que realicé, y los libros que escribí. 
Pero, todo eso está en Linkedin, por si te da curiosidad.
También, podría hablarte de mis crisis y renacimientos, pero ¿qué novedad habría si todos atravesamos dolores y reconstrucciones?

Lo que sí habla profundamente de mí es lo que estuvo casi eternamente en mi interior: 
Desde niña me siento movilizada por el mundo íntimo del ser humano, conmovida por nuestro sufrimiento. 
Quizás, porque yo lo sentía intensamente. 
Y porque el ajeno nunca me fue tan ajeno. 
Siempre tuve el impulso -y la virtud- de aliviarlo, comprenderlo, transformarlo.   

El pulso de vida, tan innato como el Ser que me habita, fue lo que me llevó a encontrar esa Paz Verdadera. 
¿Qué darías tú por esa Paz? 
Yo, di todo literalmente. Era lo que más quería. 
El camino que forjé, ese trabajo interno profundo, también cuenta mucho sobre quién estoy siendo hoy. 
Es un recorrido que me ha llevado a Vivir en Paz Interior, más allá del dolor, de las circunstancias externas, del estado de supervivencia, de las expectativas. 
Y habla de lo que vine a aprender a este mundo, a encarnar, a comunicar.

Compartir este camino con otros es mi norte, brota del Ser que soy. 

Así que no puedo más que abrirme y dejar que Él se expanda. 

Detox Mental es un recorrido que te libera de lo que pesa, desarma los condicionamientos que oscurecen tu claridad y te lleva, poco a poco, a estados elevados de Consciencia, Paz y Dicha…
Estados propios del “más allá”, pero vividos aquí, en la Tierra.
Te acompaña a establecerte cada vez más en la sacralidad de la Presencia Consciente.

Voy a ser sincera, aunque no me convenga: 
Este viaje no siempre huele a mirra ni susurra mantras al oído. Hay veces, huele a lodo…
Tiene densidad de pantano. 
Porque para sanar la mente y el corazón, hay que meterse en nuestro “barro emocional”. Sin embargo, es así como se dan los saltos evolutivos que nos acercan a la auténtica Paz. 

La espiritualidad que habito y comparto es despojada, simple, minimalista. 
Sin pedestales espirituales, sin tantas filosofías, ni ideologías rígidas. 
Es práctica y no se eleva por encima de la vida cotidiana… 
La atraviesa. 
Universal, sin deidades, adaptada a lo que más necesitamos hoy. 
Sobre todo, está viva e integrada a nuestra vulnerable y mágica humanidad. 

Una espiritualidad que es Amor porque nos enseña a abrirnos a la Vida tal cual es. 
Nos quita las lentes y nos invita a mirar, a escucharnos, a ser lo que estamos siendo de verdad para poder sanar sin “dibujarla”. 
Es el fin de las máscaras. 
No exige comportamientos moralistas, ni busca tu versión perfecta sino tu versión consciente. 
Una espiritualidad que transmuta tu dolor, no por arte de magia, sino por tu empeño dedicado.  

Si buscas una Maestra, una Gurú, no es lo que encontrarás en mí porque soy el Ser como tú, y una humana más como tú. 
Aunque sí es cierto que, gran parte de mi vida, me he sumergido en lo espiritual, lo emocional, en la mente, las energías y el cuerpo; y que soy buena integrando estos conocimientos y herramientas.
Por eso, si decides andar este desafiante y poderoso camino conmigo, trabajarás todos tus aspectos.

Yo te prometo una percepción aguda y una escucha consciente…
Una presencia honesta.
¿Vamos? 
Te puedo acompañar.